Cama para niños y bebés
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Camas infantiles y de bebé: respuesta a todas tus preguntas
¿Cómo elegir la cama ideal para mi hijo?
La elección de la cama para tu hijo depende de varios factores, como su edad, su altura y el espacio disponible en su habitación. Para los más pequeños, una cuna con barrotes garantiza seguridad y comodidad. A partir de los 2 años, se recomienda una cama junior o evolutiva para acompañar su crecimiento. Asegúrate también de que la cama cumple con las normas de seguridad vigentes y de que está fabricada con materiales de calidad.
¿Qué materiales se deben priorizar para una cama infantil?
Los materiales más utilizados para las camas infantiles son la madera maciza, el MDF (tablero de fibra de densidad media) y el metal. La madera maciza es apreciada por su durabilidad y su aspecto natural. El MDF ofrece un acabado liso y suele ser más asequible. El metal, por su parte, aporta un toque moderno y es fácil de mantener. Sea cual sea el material elegido, asegúrate de que esté libre de sustancias nocivas y cumpla con las normas de seguridad.
¿Cuándo pasar de una cama de bebé a una cama infantil?
La transición de una cama de bebé a una cama infantil suele realizarse entre los 2 y 3 años, cuando el niño empieza a trepar por los barrotes o muestra deseo de mayor autonomía. Una cama junior o una cama evolutiva puede ser entonces una buena opción para facilitar una transición suave.
¿Cuál es la diferencia entre una cama evolutiva y una cama estándar?
Una cama evolutiva está diseñada para crecer con tu hijo. Puede ajustarse en longitud y, a veces, en anchura para adaptarse a su crecimiento, lo que la convierte en una inversión duradera. En cambio, una cama estándar tiene dimensiones fijas y deberá reemplazarse a medida que el niño crezca.
¿Cómo garantizar la seguridad de la cama de mi bebé?
Para garantizar la seguridad de tu bebé, elige una cuna con barrotes que respeten las normas para evitar cualquier riesgo de atrapamiento. El colchón debe ser firme y ajustarse perfectamente al armazón de la cama para evitar espacios donde el bebé pueda quedar atrapado. Evita las almohadas, edredones y peluches en la cuna para reducir el riesgo de asfixia. Por último, asegúrate de que la cama sea estable y de que las fijaciones estén bien apretadas.
¿Qué accesorios añadir para optimizar el confort de la cama de mi hijo?
Para mejorar el confort de la cama de tu hijo, considera añadir un colchón de calidad adaptado a su morfología, un protector de colchón impermeable para protegerlo de los accidentes nocturnos y ropa de cama de materiales naturales como el algodón para garantizar una buena transpirabilidad. También pueden instalarse barreras de seguridad para los más pequeños con el fin de evitar caídas durante el sueño.